DEL 400 AL 900. Invasiones del Norte
INVASION DE ALANOS, SUEVOS Y VANDALOS EN EL 400
Probablemente fueron los suevos quienes cruzaron en primer lugar los pasos pirenaicos occidentales hacia el 409, y sin apenas detenerse avanzaron por la vía de Pamplona a Tritium (cerca de Nájera), y de Tritium a Astorga (otro itinerario posible, aunque menos probable, es el de Pamplona al Valle del Ebro y por la vía que seguía este valle por Calagurris hasta Tritium y Astorga).
Los suevos no se detuvieron en las tierras vasconas, pues sin duda buscaban tierras llanas mas fértiles en el interior, y se establecieron en tierras de los astures y quizás en Galicia.
Mas al Sur (al Oeste de Salmantica = Salamanca) se establecieron los Vándalos Asdingos, que probablemente cruzaron por los pasos de los Pirineos Centrales hacia Cesaraugusta (Zaragoza) y de allí hacia Clunia y Salmantica, por una vía que discurría casi paralela a la de Astorga.
Al Sur de los Vándalos Asdingos se establecieron los Alanos (el pueblo mas numeroso de los que cruzaron los Pirineos) abarcando aproximadamente la provincia de Lusitania.
El territorio de los Vándalos Asdingos, dividido por el Duero, fue rápidamente codiciado por los Alanos y Suevos que no tardaron en expulsarlos. Los Asdingos se desplazaron entonces al Norte y ocuparon las tierras Astures y Norte de Galicia, mientras los suevos se desplazaron hasta orillas del Duero y conservaron el resto de Galicia y la región de Astorga. Este cambio territorial se produjo hacia el 414, y simultáneamente los Alanos se extendieron por la provincia Cartaginesa, que inicialmente había quedado libre de la presencia de invasores, pero que en el 414 ya estaba en poder de dicho pueblo.
Otra versión sugiere que los invasores se repartieron las tierras por un acuerdo o sorteo. Los alanos, que eran los más numerosos, obtuvieron dos provincias (Lusitania y Cartaginesa), los Vándalos silingos una provincia (la Bética), y los Vándalos Asdingos y los Suevos, se repartirían la provincia de Galecia.
En el Imperio Romano la zona de los Barskunes (Navarra) pertenecía a la Provincia TARRACONENSE.
Hidacio asegura que los tres pueblos (Vándalos, Alanos y Suevos) decidieron repartirse las tierras conquistadas de común acuerdo, pero en este reparto el país vascón no estuvo incluido.
En todo caso, más que la exclusión del territorio vascón, queda por explicar porque quedó la mayor parte de la provincia Tarraconense fuera del reparto o de una ocupación efectiva.
Lo más probable es que los bárbaros pactaran con el Emperador que gobernaba Hispania, es decir Máximo (en aquel momento Máximo era reconocido en toda Hispania, y su amigo el General Geroncio, que ya había ejecutado a Constante, tenía sitiado en Arles a su rival Constantino y al hijo de este Juliano, Emperadores reconocidos en La Galia): se les permitía asentarse en diversas provincias pero la Tarraconense quedaba para Máximo.
Sea como fuere la provincia Tarraconense quedó fuera del dominio de los pueblos recién llegados. Aunque tambaleante, el poder de Roma logro sostenerse en esta provincia, de la cual formaba parte el territorio vascón.
Junto al país de los Vascones formaban parte también de la Tarraconense, entre otras, las tierras de los Cántabros, los Turmogos (actual Burgos), Autrigones (Oeste de Álava y Vizcaya) Caristios (Este de Álava y Vizcaya) Várdulos (Guipúzcoa) y Berones (Rioja), pero en todas estas regiones el poder romano después de las invasiones, es incierto.
De hecho es probable que parte de los vascones alcanzan el 409 o en fechas inmediatas, una incomunicación de facto que separaba las tierras romanas orientales de la Tarraconense, de las occidentales.
Las comunicaciones entre ambas zonas se hicieron peligrosas y difíciles cuando no imposibles. Los romanos no disponían de fuerzas militares suficientes para proteger a los viajeros y las milicias ciudadanas organizadas por notables, a menudo entre sus propios esclavos y servidores, tenían poca capacidad de combate y solo luchaban forzadas. Aunque las regiones occidentales no desconocerían en ningún momento la soberanía imperial, las autoridades locales debieron asumir de facto todo el poder (a falta de una autoridad superior), y en las zonas agrestes las tribus alcanzarían una libertad casi completa.
Hubo sin duda gobiernos locales de los que la historia no guarda recuerdo y que formaban el mapa de los poderes transitorios de poco relieve en todo el occidente de la Tarraconense. No existen referencias históricas a estos poderes locales en el Siglo V, pero es casi seguro que junto a poderes tribales rudos y salvajes, las ciudades conservaron gobiernos hispano-romanos similares en todos sus aspectos a los existentes antes de la invasión de los bárbaros, pero sin una dependencia efectiva de Roma.
No hay informaciones escritas sobre que ocurría en Vasconia, pero por los hechos conocidos de esta época y las épocas inmediatamente posteriores, puede determinarse con bastante exactitud.
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