El solar de los vascones
El vascón era el pueblo que ocupaba, a grandes rasgos, la actual provincia de Navarra. Su límite occidental era el territorio várdulo(Guipúzcoa). Al Suroeste lindaban con los berones, habitantes de buena parte de la actual provincia de Logroño.
Sus vecinos del Sur eran los celtíberos del valle del Ebro. El límite por el Este no está muy claro, pudiéndose establecer, con variaciones según cada autor, en un poco hacia el Este del actual territorio provincial navarro, penetrando en las actuales provincias de Huesca y Zaragoza, a partir de donde lindaban con un conglomerado de pueblos tales como los ilérgetes, edetanos y otros.
El solar vascón, correspondiente en gran medida al actual territorio NAVARRO, no estaba ocupado por un pueblo étnicamente homogéneo proveniente de un único tronco racial y lingüístico.
La arqueología ha registrado una intensa presencia celtibérica a lo largo y ancho del territorio vascón, además de la toponimia céltica, encontrable profusamente en todos los territorios actualmente vascófonos. Tanto en las actuales tres provincias vascas como en la navarra, aunque se hable parcialmente en ellas el grupo de lenguas preindoeuropeas que conocemos como vascuence, es muy intensa la indoeuropeización registrable en la arqueología, en la onomástica, en la toponimia y en la lengua.
El primer conocimiento que los romanos tuvieron de los vascones fue consecuencia de su ascensión por el valle del Ebro, vía de penetración de la invasión hacia el Norte peninsular. De los vascones en la época de la conquista se conoce muy poco de fuente romana, pues los autores apenas se ocuparon de un pueblo que no causó conflictos a los conquistadores.
Por ejemplo, no se conoce cuándo se produjo la ocupación romana del solar de los vascones, señal de que pasó desapercibida. Los autores coetáneos prestaron mucha más atención a los lusitanos,cántabros o astures que a los vascones, fundamentalmente por que aquéllos causaron un sinfín de problemas bélicos.
Se detuvieron en la descripción de sus hechos y costumbres y narraron con bastante detalle las circunstancias de su sangrienta conquista.
Tampoco consta causaran los vascones problemas o rebeliones durante toda la dominación romana. Los vascones estuvieron ausentes de los relatos romanos hasta la época de Sertorio, momento en el que se atiende a ellos como aliados de las tropas de Pompeyo.
Los límites arriba señalados variarían en época romana por la expansión que experimentarían los vascones de la mano de sus aliados romanos.
Estos límites volverían a cambiar en los últimos tiempos Imperio y primeros de la época visigoda, pues los vascones, a causa su expansión hacia el Oeste sobre los territorios de várdulos(Guipuzcoanos), caristios (alaveses) y autrigones(vizcainos), empezaron a aparecer en las fuentes como contiguos de cántabros.
Es un lugar común atribuir a los vascones un aislamiento singular a lo largo de la historia, haciendo de los actuales vascos los descendientes de un pueblo siempre ajeno e independiente del devenir del de los pueblos peninsulares, pero lo cierto es que los vascones pasaron a formar parte, y no marginalmente, del mundo romano que dio comienzo a la forja de la Europa actual.
La romanización de Álava y al menos dos tercios de la actual Navarra fue tan intensa como la zona que más de la península, lo que ayuda a explicar en gran medida la sustitución de las lenguas anteriores por el latín ya desde hace dos mil años, y la subsiguiente aparición de romances autóctonos en tiempos medievales.
La mayor parte del territorio vascón se romanizó intensamente a partir del siglo I, cubriéndose de villas, explotaciones y poblaciones romanas.
Pocas zonas del Norte peninsular evidencian una concentración parecida de restos romanos como la actual provincia de Navarra, solar vascón por excelencia, y su vecina Álava.
El sufijo AIN, tan actual en la toponimia vasco-navarra es una derivación del latino ANUS, que servía para designar la propiedad correspondiente.
Así, hoy se encuentran los topónimos Ballariain (Valerius), Brutain (Brutus), Astrain (Asterium), Barañain (Veranianum), Paternain (Paternanum), Beriain (Verianum), Marsain (Marsaeus), Mariain (Marius), Amatriain (Emeterius), Bariain (Vareius), Eristain (Evaristus), Muniain (Munio), Urabain (Urbicus) o Maquirriain (Macerianum),Beasain, Andoain.
Lo mismo sucede con el sufijo -ano, muy frecuente en Álava, como en Sendadiano (Sendadianum), Miñano (Minianum), Luquiano (Lucianum), Lubiano (Lubianum), Legutiano (Legutius), Ciriano (Cyrius) o Arriano (Arrius). E, igualmente, con los sufijos -az, -ez, -iz: Albéniz (Albanus o Albinus), Apellániz (Ampelius), Estíbaliz (Aestivus), Gasteiz (Gasteius), Gordéliz (Gordelius), Marquínez (Marcus) o Petríquiz (Petrus)2
Dos de las grandes vías romanas transcurrían por territorio vascón:
la Ab Asturica Tarracone, que, partiendo de Tarragona, pasaba por las ciudades vasconas de Cascantum (Cascante), Calagorris (Calahorra) y Graccurris (Alfaro), llegando a Oiasso (Irún); y la Ab Asturica Burdigaliam, que pasaba por Aracaeli, Alatondo, Pamplona, Iturissa, Summo Pyreneo e Imo Pyreneo.
A partir de estas dos grandes arterias se desarrollaba una importante red secundaria, como la vía de Jaca a Varea y la de Zaragoza a Pamplona por las Cinco Villas.
Los territorios —no vascones— de las actuales Vizcaya y Guipúzcoa también experimentaron una notable romanización, si bien de menor intensidad que la que afectó a tierras vasconas. Testimonios de la romanización en territorio autrigón (actual Vizcaya) son principalmente los de Castro Urdiales (el Portus Amanum en el que Vespasiano fundó la colonia para veteranos de Flaviobriga) y Otañes (miliarios de la vía que unía Flaviobriga con Pisoraca-Herrera de Pisuerga).
Asimismo se han encontrado en las cercanías de Somorrostro vestigios relacionados con la explotación de las minas de la zona.
En territorio caristio (actual Alava) varios testimonios numismáticos han ido apareciendo periódicamente en la ría y el casco urbano de Bilbao, así como en otras localidades como Sopelana, Plencia y Bermeo. Pero la zona vizcaína que destaca por la cantidad e importancia de los hallazgos es la ría de Guernica y sus alrededores, donde se han localizado importantes yacimientos que incluyen estructuras portuarias, edificios, h explotaciones mineras y diversos tipos de asentamientos.
Hay a que sugieren como origen del topónimo local Forua (quizá deriva forum) el antiguo carácter de la ría como pequeño puerto flu embarcadero de minerales.
Por lo que se refiere al territorio várdulo (actual Guipúzcoa), son de señalar el fcndeadero de Fuenterrabía y la ciudad y puerto de Oiasso (Irún). En esta ciudad, con motivo de las obras urbanas, se van encontrando numerosos restos de notable importancia como diversas estructuras, muelles, necrópolis, un pequeño templo en los cimientos de la ermita de Santa Elena, y numerosos restos numismáticos, vítreos y micos.
Algunos autores apuntan como origen del hidrónimo Bida Via ad Oiasso, camino romano que bordearía la ría y comunicaría 1ª ciudad y el puerto con el interior. Estrechamente relacionadas con Fuenterrabía son las minas de Arditurri, en Oyarzun (topónimo tat proveniente de Oiasso), cuyos minerales eran exportados por los romanos desde los citados puertos.
Hemos señalado la expansión que experimentaron los vascones por el valle del Ebro de manos de sus aliados romanos. Su NO BELIGERANCIA con las tropas invasoras condujo a las autoridades romanas a colonizar con vascones zonas anteriormente belicosas para así asegurar su sumisión.
Aparte de los testimonios contemporáneos, los restos arqueologicos y la toponimia claramente celtibérica de las comarcas riojanas y tierras de Calahorra, Tudela y Cascante evidencian que ésas no eran zonas de vascones y que pasaron a ser pobladas por éstos con posteriori
Por ejemplo, todo indica que la celtíbera Calahorra, tras el exterminio de sus habitantes, aliados de Sertorio, fue entregada a los vascones.
En siglos posteriores numerosos vascones calagurritanos participaron activamente en la vida militar, administrativa e intelectual romana.
Asimismo las ciudades de lacca (Jaca), Setia (posiblemente Ejea Caballeros) y Graccurris (Alfaro), fundada en 179 a. C. por T Sempronio Graco sobre las ruinas de la antigua Ilurcis, fueron entregadas a los vascones tras la muerte o esclavización anteriores pobladores.
Este cordón sanitario a base de establecimiento de pobladores no conflictivos fue una política habitual de Roma.
Ejemplo, la ciudad arévaca de Numancia, una vez exterminada entregada por los romanos a sus aliados pelendones, y la vaccea Salmántica, a los vettones.
Estas entregas evidencian la protección que los romanos dieron a los vascones frente a los celtíberos, al igual que protegieron a vacceos, turmogos y autrigones frente a los ataques de los conflictivos CÁNTABROS.
Otro fenómeno distinto fue el de la expansión vascona hacia el Oeste en algún momento de las últimas décadas del Imperio y primeras de las invasiones bárbaras.
Los várdulos, caristios y autrigones, pueblos bien diferenciados hasta ese momento, desaparecieron de la historia, y primero los várdulos y después los vascones comenzaron a ser mencionados en las fuentes como vecinos inmediatos de los cántabros.
Muchos autores han buscado explicaciones a esta expansión, y las interpretaciones lanzadas han sido variadas.
Una de las más aceptadas es la que señala la irrupción de los bárbaros germánicos en la península como el factor que habría obligado a los vascones a desplazarse sobre los territorios de los tres pueblos mencionados (Guipuzcoanos, Alaveses y Vizcaínos), con los que se habrían fundido.
Éstos hubieron de ir adoptando la lengua de aquéllos, impregnándola de la suya anterior. Por su parte, los vascones debieron enriquecer su lengua con las aportaciones de los otros pobladores, con la consecuencia de que ya desde entonces —y en muchos casos desde antes— las distintas formas del vascuence incorporan gran cantidad de elementos célticos y de otros orígenes.
Decimos las distintas formas del vascuence porque la ocupación de varios pueblos hubo de motivar la dialectización del vascuence que ha llegado hasta nosotros.
Incluso hoy pueden rastrearse esos lindes lingüísticos, pues las fronteras dialectales y en cierto modo provinciales de hoy responden en cierta medida a la división antigua de vascones, várdulos, caristios y autrigones.
En cuanto al territorio de estos últimos (del Agüera al Nervión, Encartaciones, Nordeste de Burgos y extremo oriental de Cantabria), nunca fue vascófono, lo que evidencia que quizá esta zona fue asimilada en época tardorromana y visigótica más bien por sus vecinos occidentales que por los vascones, que se fundieron con caristios y autrigones en el resto de Vizcaya y Guipúzcoa.
Por lo tanto, no hay una IDENTIDAD PERFECTA entre los vascones de la Antigüedad y los vascos de hoy. Éstos son el resultado de la fusión de varios pueblos, y coincide que su denominación actual se asemeja a la de uno de ellos. Pero ello no quiere decir que vasco sea igual a vascón
Y que los vascones fuesen los tatarabuelos de los actuales vascos en línea ininterrumpida y con exclusividad. Aparte de lo sucedido en los dos mil años posteriores, naturalmente.
(De la obra del historiador Jesús Lainz)
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